lunes, 3 de mayo de 2010

Ocho

Cuando al fin estuvieron solos, los tres, con sendas tazas de café en la mano, se apoderó del piso del profesor Luis de Orozko un silencio sepulcral. Las miradas se entrecruzaban, sin saber dónde detenerse. Iban de los ojazos de La Bruja, intensamente verdes e intensamente cafés (así, al mismo tiempo), a los grandes, pero no tan grandes, muy oscuros, eso sí, de Julián, pasando por los mucho más pequeños ojos del ex fraile agustino -éstos detrás de unos anteojos enormes, francamente ochenteros.

Al parecer, la Bruja podría estar en serios problemas. Las declaraciones a la prensa del profesor Marcelo de la Clase, hoy por hoy también vicerrector de la Universidad, hacían cierta referencia a su grupo de teatro, Magia Oscura, en el contexto del terrible asesinato de la joven de La Cueva, acaecido la noche anterior.

-Eso no venía en la nota que leí- expresó Julián, poniendo sobre la mesilla el periódico que había comprado-. En ella, sólo se plantea que la Cofradía de Nuestro Sagrado Cristo Crucificado, contraria a la celebración de la Noche de San Juan en La Cueva, ha insistido públicamente en que la representación de Magia Oscura debe ser prohibida…

-…porque atenta contra las creencias mayoritarias del pueblo- lo interrumpió el profesor Orozko, completando el sentido del texto comentado por el estudiante mexicano- y se presta a desmanes y excesos que lo único que fomentan en la juventud salmantina, supuestamente, es el consumo de alcohol y drogas, así como el desenfreno sexual, por la danza con actores semidesnudos frente a una hoguera…Pero otro de los diarios, sí logró una entrevista telefónica con Marcelo de la Clase, quien es, no lo olvidemos, aparte de profesor de la Facultad y nuestro flamante vicerrector, el Hermano Mayor de tal Cofradía…

-Okey…- musitó Julián, mirando de reojo a una Bruja prácticamente ausente de la reunión, con la atención muy lejos de ahí y respirando aceleradamente. “Qué hermosa es”, se confió rápido a sí mismo. “Aún en estos momentos en que parece que el Mundo puede irse entero contra ella…Tiene una belleza tan especial…y un halo…”.

-¿Tú que opinas de todo esto, Bruja? A todas luces, parece una estupidez. Es cierto que no se trata de una acusación formal ni directa. Aparentemente sólo se puso de ejemplo lo de la Noche de San Juan y Magia Oscura, como para subrayar una serie de eventos que a algunos les parece contrarios a su fe y que pudiesen estar instigando, entre comillas, toda esa parafernalia de un pretendido satanismo, neopaganismo, qué se yo…

-¡Pero no habían hecho una vinculación con algo tan monstruoso como este asesinato!- respondió la Bruja a su profesor, saliendo un tanto de su ensimismamiento.

-Sí, es de muy mala leche- adjetivó Julián-. Una putada.

-Bueno, tampoco incurráis en pánico, muchachos- atajó Orozko-. Estos señores han aprovechado para llevar agua a su molino, aunque se trate de un molino, ahora sí, forjado meramente de viento. Y se han hecho eco de esa sed enfermiza de la prensa para dotar de espectacularidad un hecho tan lamentable; en una época en que cada vez más se venden menos periódicos.

-Y, vaya, Luis, que fue un espectáculo…

-Sí, Julián, tú estuviste ahí…

-Especifico: estuve en el levantamiento del cadáver…- se apresuró a aclarar con su peculiar tono mexicano-norteño Julián, y con una sonrisita nerviosa.

-Vale, vale. A eso me refería…

La Bruja, hasta entonces, pudo medio esbozar su propia sonrisa. Iluminando así, para los dos hombres que la acompañaban, la salita donde se encontraban, pues se hallaban muy preocupados por lo sombría que lucía su amiga y alumna.

-Cuando llegamos, no pude ver mucho. La chica ya estaba sobre la camilla y la cubría una gran sábana blanca. Pero sí podía distinguirse que había sangrado mucho y, evidentemente, que ya iba muerta –dio un resoplido y continuó con su relato-. La gente que ahí estaba, vecinos en su mayoría, hizo referencia a ruidos, luces, reuniones, fiestas o ceremonias raras que, parecía, se habían estado realizando, a últimas fechas, en los alrededores. Y subrayaron lo de rumores de que en Salamanca se estaba reactivando la brujería y surgiendo una afición por las orgías, los bacanales y cosas así…Y luego lo del tipejo ése que vi, unos minutos antes…

-Ése como rayo oscuro, que dices pasó pegado a los muros de la Catedral y que desapareció frente a tus ojos así, sin más ni más…- comentó Orozko, al tiempo que la Bruja pareció ponerse otra vez muy nerviosa.

-Sí, sí…Me pareció un hombre de edad indeterminada, pero no un viejo, por la velocidad que llevaba y el temple aparente de su cuerpo. Iba vestido todo de negro, con un gran sombrero, botas altas. Alguien como sacado de otra época, de otra dimensión…Unos cuantos minutos después irrumpieron las sirenas de la Policía y la Cruz Roja.

-Julián, es curioso. Pero no es la primera vez que escucho que alguien menciona haber visto una imagen similar, de alguien como ese personaje extraño que viste, en Salamanca- le hizo saber el profesor al muchacho mexicano-. Barriolibreros ha visto a alguien así de misterioso varias veces y desde hace no mucho tiempo, en diversos puntos de la ciudad y en ambientes similares al que describes, es decir, niebla, calles oscuras, en la madrugada…Incluso me han dicho que de día…

-¿De día qué?…¿Ha visto eso también de día?- mostró más interés Julián.

-Él no. Pero una amiga monja, Sor Tere, me ha comentado que ha visto a alguien así merodeando por el Convento de las Dueñas. Incluso asegura que este individuo ha entrado y no ha salido de ahí sino hasta transcurrido bastante rato. Y que le ha visto pasarse, luego, también, a la biblioteca de San Esteban, enfrente…Y el otro día –rememoró Orozko, entornando sus ojos hacia el lado izquierdo- charlé por casualidad con el ciego que vende billetes de la ONCE, el de la lotería, y que siempre se coloca afuera de Simago, el supermercado…

La Bruja abría cada vez más sus ojos; contenía, a esas alturas del coloquio, la respiración. Con su garganta hacía sonidillos curiosos, como mostrando incomodidad.

-¿Pasa algo, hija?- preguntó intrigado su profesor, al observar cómo se apretaba ella misma las manos.

-No, nada. No se preocupe. No me repongo del que se haya mencionado al grupo en algo tan delicado…

-Sí…sí… ¿En qué estaba?

-En lo del ciego de los cupones de la ONCE, el de Simago…- le volvió a ubicar Julián.

-Ya. Sí. No me acuerdo, bien a bien, por qué el otro día empecé a charlar con este ciego. Pero en una de las pausas hechas a su pregón, con el que anuncia la lotería, intercambiamos impresiones de ya no me acuerdo qué…Pero sí me reveló que desde hace algunas semanas ha estado sintiendo una presencia muy distinta, rarísima, entre la gente que entra y sale del local, o que pasa por ahí, cerca de él. Me dijo que está seguro de que se trata de un hombre, de un habitante nuevo de Salamanca, que huele diferente, que posee una vibración muy especial y que siempre camina muy rápidamente junto a él…

-Mira…- susurró Julián.-. ¿Tendrá algo qué ver ese casi espectro con el asesinato de ayer? En serio, que su presencia misteriosa en la Plaza de Anaya fue como la de un heraldo de lo que funestamente se iba a descubrir una nadita después…Ahora sí que un verdadero heraldo negro, como los del poeta César Vallejo…

La Bruja volcó, a los dos segundos de lo manifestado por su compañero de estudios, el poco café que le quedaba a su taza. Ante esto, el profesor y Julián se levantaron con intenciones de ir por algo con qué limpiar. En eso entró al apartamento Marianela, la esposa de Orozko.

-Me tengo que ir.- soltó La Bruja a todos, apenas saludando de beso en una sola de las mejillas a Marianela.

Se excusó diciendo que tenía que hacer unos recados y que la cabeza le dolía demasiado. Iba a aprovechar que justo enfrente del edificio en donde estaban, en plena Plaza de los Basilios, había una farmacia donde comprarse algún paracetamol que le aliviara un poco. Julián se ofreció a ir con ella.

-No dejéis de traer, muy a mano, sus celulares, muchachos. Debemos estar en contacto, para cualquier cosa que pueda suceder- alcanzó a decirles Orozko, cuando bajó a despedirlos al vestíbulo-. Precisamente, hoy mismo iré a buscar a un amigo mío abogado, para que nos asesore ante cualquier eventualidad que pueda presentarse por este jaleo. Tampoco anden con miedo, pero cuídense.

La Bruja ya no se despidió de su profesor. En cuanto éste abrió la puerta que da a la calle, apresuró el paso hacia la farmacia, sin esperar a Julián.

2 comentarios:

Luis Ullán dijo...

Estimado compañero,

soy Luis, director del periódico MÁSSalamanca. Le agradezco su comentario en nuestro periódico, y el maravilloso blog que abre las puertas de una ciudad como Salamanca a todo el mundo mediante un apasionante relato. He leído las primeras entradas, voy a continuar disfrutando de su espacio.
Para lo que necesite, no dude en contactar con nosotros: info@massalamanca.es

Un cordial saludo de toda la plantilla.

Luis Ullán
Director
MÁSSalamanca
www.massalamanca.es

(Le dejo un enlace a mi página personal de música: http://www.myspace.com/luisullan ). Espero disfrute de las canciones!

Enrique Mendívil Cortés dijo...

Luis,

es un honor para mí que escribas estas líneas en esta blog/novela que tuve que abandonar el año pasado -no obtuve la respuesta requerida y mejor he decidido utilizar su tiempo en mi vocación más fuerte: la poesía.

Pero sí, la intención de este relato medio gótico era poner de manifiesto lo literaria que es Salamanca, y su curiosa relación con la nigromancia, sobre todo en la Edad Media, además de mi experiencia como latinoamericano viviendo en su entraña.

Ojalá más salmantinos como tú entrasen a leer este esfuerzo; sería un gran aliciente para seguir escribiendo "El estudiante".

Te mando un abrazo trasatlántico y espero que este cruce de líneas sea el comienzo de una amistad que nos haga más fuertes.

Para cualquier cosa te dejo mi correo: mem5555@hotmail.com